No eres nadie. No tienes muchos amigos. Los que tienes, poco lúcidos. Tú esperas a tener otros para abandonarlos. Porque eres cruel, a fuerza de estar martirizado. Porque no tienes corazón, a fuerza de tener una sensibilidad excesiva. Tampoco aquí sabes la medida de las cosas. Ni muy bien lo que dices. A veces quieres hacer un cumplido, para ganar una amistad. Lo haces, y resulta que se toma como una ironía de mal gusto, que hiere a alguien. Te dejan, te aíslan. Hay fiestas, pero a ti no te invitan. Pasan en esta ciudad cosas importantes, cosas alegres. Y tú no estás. Tú no eres nadie.
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Eugeni D’Ors, 1908, arqueando la ceja derecha.
(via xcascantex)